
CUARTA CINTA: DONDE LA EXPLICACION DEL SIMULTANEO CRECIMIENTO DE LOS "7 DRAGONES ASIATICOS" Y DEL NUMERO DE POBRES EN EL MUNDO NOS LLEVA AL ENGANCHE DEL "PROBLEMA VASCO" CON EL CAPITALISMO HISTORICO
Los muy especificos por qués y cómos del crecimiento
de los "siete dragones" en plena crisis economica mundial
Te adelanto ya que la respuesta correcta a esas preguntas es que
NO. Que, otra vez, nos enfrentamos con la opacidad del sistema.
Con su peculiar capacidad para conseguir que en el mundo capitalista
las cosas no sean lo que parecen ser. MAS AUN: para que
las cosas parezcan ser lo que no son.
En primer lugar es preciso dejar bien claro que ese crecimiento
económico de los "siete dragones" ha tenido como
condición previa la recepción de enormes masas de
capital extranjero. Recepción que es tanto más excepcional
cuanto que la tendencia clara en los años ochenta ha sido
a la de que cada vez más las salidas de inversión
directa al extranjero desde los países industrializados
(los de la OCDE que sumaron 966.000 millones de dólares
en los años ochenta) se concentraran dentro del conjunto
de los países de la propia OCDE (que recibieron 770.000
millones como entradas de capital en inversiones directas). De
forma que el porcentaje de entradas de capital a escala planetaria
absorbido por los "países en vías de desarrollo"
bajó del 25% al 19%. Hay algunos problemas de estimación
pero puedo citarte que en 1992 la Comisión de las Naciones
Unidas sobre Empresas Multinacionales ha estimado en 16.000
millones de dólares el promedio anual de entradas de capital
en los "países en vías de desarrollo"
durante los años ochenta. Y que esa misma Comisión
estima que cuatro de los dragones y China acapararon casi dos
quintas partes del total de esas inversiones (Singapur el
12%, Hong Kong el 7%, Malasia el 6% y Tailandia el 3%, más
el 10% para China). Siendo el Japón y los dos dragones
decanos y ya maduros (Corea del Sur y Taiwan) el origen
principal de esas inversiones.
Inversiones en las que han tenido un papel estelar las compañías
multinacionales. ¿Recuerdas que en la segunda de estas cintas
te cité las palabras textuales con las que Marx expuso
su tesis de la depauperación absoluta como la otra cara
de la creciente concentración de la riqueza en pocas manos?.
Te señalé entonces, como ejemplo de esa concentración,
el dato de que en 1990 la suma de las ventas de tan sólo
las 100 empresas multinacionales industriales mayores del mundo
era ya tan grande que únicamente dos países (Estados
Unidos y Japón) llegaban a tener un Producto Nacional Bruto
superior a esa suma. Y que si se añadían a aquella
suma las ventas de las diez mayores empresas de servicios del
mundo se superaba holgadamente el PNB del Japón.
Pues bien, toma muy buena nota de esto que voy a decirte: a partir
de la sexta década del siglo XX el hecho básico
de la economía mundial ha sido el ascenso de las empresas
multinacionales hasta convertirse en los actores principales de
esa economía mundial. Pensarás de forma equivocada
el mundo de hoy si al pensarlo no partes del hecho de que una
mano invisible -la de esas multinacionales- se une, para
manejar el mundo, con la mano visible de los Estados. Las multinacionales
gastan mucho dinero y mucho esfuerzo de cerebros muy bien entrenados
para conseguir precisamente que su mano sea invisible en
esos manejos y en esa su unión con la mano de los Estados.
Esa unión se produce de forma contradictoria. Según
cuándo. Y según con qué Estados. Con mucha
frecuencia las multinacionales fuerzan, doblegan y someten la
mano de los Estados de la periferia y de la semiperiferia de la
economía-mundo capitalista. Con menos frecuencia le hacen
eso incluso a alguno de los Estados del centro de esa economía-mundo.
Aunque lo más frecuente es que usen como suya y en su beneficio
la mano de uno o varios de esos Estados del centro o unan su propia
mano a la o las de ellos.
Las masivas inversiones de capital en los "siete dragones",
que al aplicarse a sus inmensas reservas de mano de obra han sido
condición previa de su rápido crecimiento económico,
son un ejemplo eminente de esa actuación conjunta de las
multinacionales y de los Estados del centro. Te ahorro la demostración
de esas masivas inversiones de capital mediante la retahila de
cifras y datos al respecto. Te daré sólo un botón
de muestra: al principio del actual último decenio del
siglo XX si uno indagaba en la estructura económica de
Singapur se encontraba con el hecho de que allí el 80%
de los capitales proceden de las multinacionales. Malaisia es
otro caso de excepcional peso de las multinacionales.
Ahora bien, en los "dragones" (y también en China)
está presente además la inversión masiva
realizada por una peculiar categoría de multinacionales:
las redes chinas de negocios. Por favor, fija bien en tu
memoria esa frase (las redes chinas de negocios) porque
designa a otro de los actores principales del teatro mundial de
hoy. Hay ya analistas (la revista Business Week por ejemplo)
que subrayan que esas redes chinas de negocios son hoy
uno de los más fuertes focos de acumulación de capital
a escala planetaria, incluso por encima del Japón.
Esas redes chinas de negocios son, a la vez, la herramienta
y la trama clave de la clase dominante de la diáspora
china. Hay hoy veintitrés millones de chinos dispersos
por 140 países. En cinco de los cuales suman un millón
o más y en otros veinte superan la cota de cien mil individuos.
Se trata de un fenómeno que cuenta con más de un
siglo de incubación, eclosión y crecimiento. Entre
1876 y 1901 salieron por los puertos del sur de China casi cinco
millones de chinos empujados por el hambre y gracias al coolie
trade, consecuencia de las guerras del opio, que facultaba
a las autoridades coloniales europeas y norteamericanas para contratar
trabajadores chinos cuya explotación valorizara sus territorios.
Seguro que has visto en el cine películas del Oeste en
las que aparecían enjambres de coolies chinos construyendo
ferrocarriles o trabajando en minas. La televisión mundial
ha exhibido la serie KUNG FU basada en ese fenómeno. Pero
la diáspora china no se limitó a los USA
como lugar de destino sino que salpicó todo el Pacífico
y la Asia del Este. En 1930 sumaba ya ocho millones, muchos en
Asia y en el Pacífico pero también cientos de miles
desde Canadá a Chile en la orilla americana de ese océano.
Esa diáspora china trabajó duramente, comerció
y comerció y una fuerte minoría se enriqueció
y vertebró al conjunto bajo el liderazgo de las redes
chinas de negocios. Que tan pronto como en los albores del
siglo XX ya financiaron la revolución de Sun Yat Sen hasta
el nacimiento de la República China en 1911.
Hoy las redes chinas de negocios proveen hasta el 80% de
la inversión extranjera en China y tienen y han tenido
un papel crucial en las inversiones en los "dragones".
En los que están solidísimamente instaladas.
Fíjate bien: la pregunta que ahora debemos hacernos tú
y yo es la siguiente. Si la presencia y cuota de poder de las
redes chinas de negocios en los "dragones" puede
explicar su propensión a hacer masivas inversiones en ellos
es igualmente cierto que la otra masiva inversión de capital
extranjero proveniente de multinacionales (aplastantemente decisiva
en Singapur y Malaisia como ya te he dicho), llevada de la mano
por los Estados del centro, ha sido condición para el crecimiento
económico de los siete dragones. Entonces ¿por qué
las multinacionales y los Estados del centro les han escogido
precisamente a ellos para hacer allí esas masivas inversiones?.
Esa pregunta es importante. La respuesta también. Los Estados
del centro (fundamentalmente al principio -en su época
hegemónica y en los "primeros" dragones Taiwan
y Corea del Sur- Estados Unidos, pero también Inglaterra
y Japón) han promovido esas inversiones por razones que,
por lo menos al principio, se basaban en intereses estratégicos
político-militares. Es típico de la engañosa
opacidad del sistema capitalista que los "expertos"
del Banco Mundial que cantan las virtudes de los "siete dragones"
prescindan de mencionar las muy peculiares posiciones estratégicas,
tanto militares como políticas, que esos países
han ocupado en la guerra fría. En ese permanente
enfrentamiento planetario del mal llamado "mundo libre"
con el también mal llamado "mundo comunista"
durante la segunda mitad del siglo XX.
Porque sucede que los "siete dragones" han sido centros
militares estratégicos de la "cruzada" contra
los comunistas que los yanquis y sus aliados han venido librando
en Asia durante la guerra fría. Vamos a hacer un
rápido repaso:
a) Corea del Sur es todavía hoy la base de 40.000 soldados
norteamericanos. El ejército norteamericano ocupó
el país al final de la II Guerra Mundial, se marchó
en 1948 y volvió corriendo en 1950 cuando la agresividad
reunificadora de su protegido, el Presidente Syngman Rhee (que
procedía de la dinastía real derrocada por los japoneses
en 1910), desencadenó en 1950 la guerra de Corea. Los norteamericanos
y sus aliados lucharon en esa guerra hasta el armisticio de 1953
contra los comunistas coreanos del norte y contra los comunistas
chinos que acudieron en su ayuda.
b) Taiwan es el residuo de la China procapitalista y proyanqui
del mariscal Chiang Kai-Chek vencida por la Revolución
Comunista China. Residuo refugiado en la isla de Formosa, protegido
por la Flota yanqui, armado y equipado por los Estados Unidos
y mantenido como constante amenaza de invasión para la
China continental comunista.
c) Hong-Kong es una colonia británica en suelo chino. Mantenido
y potenciado para realizar la doble función de centro de
espionaje, puerto importante y posible cabeza de playa por un
lado y de escaparate propagandístico del "bienestar
capitalista" por el otro. De forma similar a como se potenció
el Berlín Oeste enclavado en el territorio de la Alemania
Oriental comunista.
d) Singapur ha sido una importante base militar británica,
puerto clave en la punta de la península malaya. Hasta
su independencia en 1965 formó parte primero de la Liga
malaya bajo protectorado británico y desde 1957 de la Federación
Malaya, miembro de la Comunidad Británica de Naciones.
Hasta 1954 no consiguieron las tropas inglesas aplastar a las
guerrillas partisanas comunistas en Malasia.
e) Tailandia ha sido constante sede de bases norteamericanas y
aliado constante contra los comunistas de Laos y Camboya, amén
de luchar contra sus propios guerrilleros comunistas. Su capital
Bangkok ha sido la sede de la SEATO (el pacto equivalente a la
OTAN para "defender a los Estados de Asia sudoriental de
las agresiones comunistas" firmado en 1954).
f) Indonesia fué, por el contrario, un importante puntal
del movimiento de países no alineados. Pero en 1965 su
régimen dictatorial llevó a cabo en el interior
del país una matanza de cientos y cientos de miles de comunistas.
Que fueron otras tantas garantías de que era un aliado
objetivo del "mundo libre".
¿Están claros ahora para tí los motivos estratégico-militares
(los de fortalecer a sus aliados, consolidar sus regímenes
y perfeccionar aquellas infraestructuras -puertos, carreteras,
aeropuertos- de posible uso militar) que los Estados capitalistas
del centro han tenido para volcar inversiones de capital en los
"siete dragones"?.
Pues además debes añadir otro factor importante.
El de que, aparte de la colonia que ha seguido siendo Hong-Kong,
todos los demás han estado regidos y gobernados todos estos
años por dictaduras (militares la mayoría) que han
alcanzado muy altos grados de bestialidad y de muy fácil
inclinación para ahogar con una represión sanguinaria
cualquier disidencia u oposición.
En Taiwan, por ejemplo, Chang Kai-Chek se "estrenó"
en 1947 con una matanza que todavía hoy no se sabe si fué
de 18.000 ó de 28.000 adversarios políticos. Durante
38 años, hasta 1987, estuvo vigente la ley marcial y, después
de otros 4 años de sucedáneo de la misma, sólo
el 1 de mayo de 1991 ha terminado oficialmente en Taiwan la guerra
civil china.
Y son 31 años (1959-1990) los que ha durado abiertamente
en Singapur la dictadura de Lee Kuan Yew, que después ha
continuado siendo la "eminencia gris" del poder. Lee
Kuan Yew es una bestia autoritaria que además de por su
"normal" persecución de comunistas pasará
a la historia por su original práctica de penalizar la
procreación de las mujeres pobres y fomentar la de las
mujeres cultivadas basándose en que, según él,
sólo éstas tienen hijos inteligentes.
La historia de la República de Corea del Sur es la de un rosario de dictadores disfrazados (en 1992, por primera vez en 30 años ninguno de los candidatos a la presidencia era militar). Y de brutales represiones. El otoño de 1946 contempló la lección de los maestros yanquis: una huelga estudiantil de solidaridad con los obreros les acarreó 1342 arrestos y 16 condenas a muerte y 557 a prisión dictadas por un tribunal militar por cometer "crímenes contra la ocupación". Los discípulos sudcoreanos aprendieron bien. Entre las salvajadas que demuestran ese buen aprendizaje destaca la masacre con la que en 1980 el ejército ahogó en sangre la insurrección en Kawngju. Todavía en octubre de 1990 se descubrió el espionaje militar sobre 1.300 personalidades de la oposición.
En mayo de 1992 los manifestantes que en Bangkok consiguieron
la dimisión del "hombre fuerte", Suchinda Kraprayoon,
denunciaban a gritos "los sesenta años de dictadura
militar". Porque desde que el ejército tomó
el poder en 1932 se arrogó el derecho permanente a intervenir
en los asuntos del país y constituyeron un Estado dentro
del Estado convirtiendo extensos sectores de la vida económica
e institucional en su coto privado de caza. Compra de votos en
los distritos rurales, corrupción rampante y tráfico
lucrativo de heroína han sido las hazañas permanentes
de ese ejército. Además de la lucha contra los comunistas
de dentro y de fuera y contra su propio pueblo, por supuesto.
Te ahorro más detalles. Bástete saber que todos
estos bastiones del "mundo libre" han estado gobernados
dictatorialmente. Con el apoyo financiero, político y militar
de los Estados capitalistas del centro. A sabiendas de a quiénes
apoyaban. Es fama que un Presidente de los Estados Unidos dijo
de un dictador latinoamericano que: "Es cierto que es un
hijo de puta. ¡Pero es nuestro hijo de puta!".
Los hijos de puta bestiales dictadores en los "dragones asiáticos"
han sido los hijos de puta propiedad de los líderes
del "mundo libre": Estados Unidos, Inglaterra y Japón.
Precisamente el que esos dictadores fueran sus hijos de
puta ha sido otro de los claros motivos para que las multinacionales
inglesas, norteamericanas y japonesas volcaran sus capitales en
inversiones en los "siete dragones". Porque gracias
a esos dictadores los capitales conseguían beneficios más
altos que si se invirtieran en sus metrópolis. Gracias
a que podían explotar más y mejor a los trabajadores,
a que podían robarles más trabajo, extraerles más
plusvalía fruto del trabajo no pagado. Y ello gracias a
que las jornadas de trabajo eran más largas (45, 50, 55
horas semanales), sin vacaciones estivales, sin seguridad social,
con salarios muy bajos.
Y gracias a que muchos trabajos en los productos más sofisticados
y modernos de la electrónica (colocar chips en tarjetas
o en placas base de ordenadores electrónicos o en transistores)
se estaban -y están- realizando con los modos más
antiguos de las más antiguas manufacturas del primer capitalismo.
Es decir, en la modalidad del trabajo a destajo en el domicilio
propio (en el que es el trabajador y no el capitalista quien paga
el local, la luz y la energía) en el que mujeres y niños
se agotan en jornadas de diez y doce horas diarias, siete días
a la semana.
Si cogieras el Libro Primero de El Capital y leyeras la
vívida descripción que Marx hace en su capítulo
XIII de las terribles condiciones del trabajo de mujeres y niños
en la industria inglesa domiciliaria de la confección de
puntillas, del encaje de bolillos y del trenzado de paja habrías
leído una descripción muy ajustada del trabajo de
mujeres y niños en la industria domiciliaria actual
de componentes electrónicos en los "siete dragones
asiáticos". Por supuesto, esas condiciones
también se dan en el trabajo en las industrias domiciliarias
más tradicionales. En la confección de prendas de
vestir, por ejemplo, que es la "primitiva" industria
domiciliaria complemento de aquella industria textil inglesa pionera
de la "primitiva" industrialización maquinizada.
Es significativo al respecto que hacia 1976 el 44% de las exportaciones
industriales de Hong-Kong, el 36% de las de Corea del Sur y el
30% de las de Taiwan fueran productos textiles y prendas de vestir.
Conviene que no pierdas de vista otra importante ventaja (para
los capitalistas, claro) de todas esas condiciones de trabajo.
La que supone la inexistencia (o la mínima expresión)
de la seguridad social, del falsamente llamado "Estado de
Bienestar". Ventaja que no sólo estriba en la notable
disminución de sus costes por no tener que pagar cuotas
empresariales o impuestos para sufragar en parte esos sistemas.
Sino que además genera otra importante ventaja para los
capitalistas. Porque en estas condiciones ahorrar no es para los
trabajadores una virtud, es una obligación, una necesidad
imperiosa para conseguir una mínima garantía frente
a la eventual enfermedad o de cara a la vejez. Y así se
consiguen tasas de ahorro nacional impensables en Europa o en
Estados Unidos. Ahorro que llena las cajas de los bancos y que
se convierte en una fuente interna de capitales para invertir
que complementa las inversiones aportadas por los Estados del
centro y las multinacionales extranjeras y que explica las facilidades
con las que los bancos conceden créditos. El presidente
de la Cámara de Comercio Española de Taiwan explicaba
hace unos meses a LA VANGUARDIA: "En este país el
mal cliente de un banco es el que viene a depositar ahorros y
el bueno es el que viene a pedir un crédito".
Bien. ¿Te has hecho ya una idea del como y de los por qués
de ese raro crecimiento económico de los dragones asiáticos
precisamente en plena pavorosa crisis económica mundial?.
Espero que sí. La pregunta que resta sin responder es ésta:
¿ha supuesto ese crecimiento económico el enriquecimiento
de sus cerca de trescientos cincuenta millones de habitantes?.